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El escaso tiempo que deja el ritmo cotidiano para los fogones hace especialmente útiles el conocimiento de prácticos trucos de cocina, generalmente ausentes en los libros de recetas al uso, pero presentes en el acervo popular, que los transmite `boca a boca´ y de una generación a otra. La materia prima esencial para la cocina, el aceite, es reutilizable, en algunos casos, para su uso y conservación es bueno conocer algunos trucos fáciles. 

ACEITE Y ARROZ

Para evitar que el aceite se ponga rancio es recomendable introducir un terrón de azúcar en la botella. Si se trata del aceite que sobra de los fritos, se puede colocar en un recipiente de boca ancha y echar encima un chorro de coñac o aguardiente. Con esto se formará una capa en la superficie que reservará el sabor del aceite. 

A veces no es agradable el regusto de sabores mezclados durante la fritura. Para evitarlo se puede pelar una patata, echarla en la sartén y sacarla cuando esté dorada. Otro truco para saber si el aceite está caliente y a punto consiste en echar un palillo y comprobar que salen burbujas a la superficie. 

Una buena receta de arroz puede echarse a perder en ocasiones porque éste se haya pasado en la cocción. Para remediarlo, se puede pasar por agua fría y escurrirlo muy bien. Después se debe introducir diez minutos en el horno a fuego fuerte. 

También puede ocurrir que el arroz se pegue al cocerse, lo que se evita con tres normas básicas. Se debe esperar a que el agua esté hirviendo antes de echarlo, no se debe mover durante la cocción y tampoco debe taparse en el proceso. 

Una fruta tan utilizada en ensaladas y platos cocinados puede acelerar su maduración con un truco muy sencillo: metiéndola en una bolsa con la piel de un plátano. Si, por el contrario, tenemos piezas de sobra y deseamos conservarlas, se deben cubrir con harina y dejarlas a temperatura ambiente, nunca en la nevera. 

LEGUMBRES SIN GASES

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Alimento básico, rico en nutrientes y muy barato. Las legumbres tienen mil formas de cocinarse y muchos trucos que facilitan su aprovechamiento. Por ejemplo, si se han cocinado legumbres y han sobrado algunas, se puede hacer otro plato completo añadiendo unos puñados de arroz. 

Se pueden evitar los gases intestinales que provocan, si en el caldo de cocción y en su posterior consumo acompañamos las legumbres de abundantes elementos de guarnición de verduras (calabaza, zanahoria) y añadiendo alguna especia que favorezca la digestión como unos granos de anís, comino, clavo, hinojo o pimienta en grano.

Las naranjas y los limones tendrán más zumo si se introducen unos minutos en agua caliente. Para utilizar sólo unas gotas de limón, evite partirlo y pinchelo con un tenedor, exprima lo que necesite y el resto se mantendrá en perfectas condiciones. 

CHAMPIÑONES LIMPIOS Y FRESCOS 

Los champiñones y las setas en general no deben lavarse ya que absorben el agua y pierden cualidades. Lo mejor es limpiarlos con un paño húmedo y, en el caso de los champiñones, frotarlos con zumo de limón para que blanqueen. 

Otra verdura sabrosa como la coliflor puede hacerse mucho más digestible dándole dos aguas de cocción. Sobre agua hirviendo echamos la verdura, esperamos que rompa a hervir y la mantenemos así un breve tiempo, básicamente, un blanqueamiento. Tiramos completamente esta agua y ponemos agua fría con la sal necesaria, y los condimentos que nos gusten, y hervimos hasta tener la verdura en el punto de cocción que se desea. 

Para una correcta cocción del marisco fresco se debe añadir a la olla en agua aún fría, para ganar en sabor y que no se caigan las patas. Si es congelado, se echa cuando el agua hierve. Si tuviera cabeza (gamba, langostino), se añaden uno o dos limones para evitar que se ennegrezca. 

FRESAS MÁS JUGOSAS

Si se añaden unas gotas de vinagre a las fresas, una vez lavadas y con el azúcar añadido, quedarán mucho más jugosas. El truco está en dejarlas macerar durante una hora y quedarán listas para su deleite. Otro postre rico y muy digestivo es el yogur, que puede tomarse bien blanco, bien con combinaciones baratas y apetitosas. Un truco sencillo es añadirle dos cucharadas de mermela

Por: Elisa Arias