Samuel Andrés Vargas Ariza

Campeón nacional de boxeo

 

El joven de 30 años de origen colombiano quien emigró siendo un adolescente a Canadá, es el campeón nacional de boxeo de peso welter de la WBA (World Boxing Association) - NABA (North American Boxing Association), título que obtuvo en el 2015 al ganarle al brasileño Robson Assis, defendiéndolo 6 veces y reteniéndolo el pasado 15 de diciembre del 2018 al ganarle en Toronto al argentino Gabriel Adrián Pereiro.

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También, en el 2013 ganó el título canadiense de peso super welter. Además, ganó el título canadiense de peso welter de la NCC (National Championship of Canada) en el 2012.

Su pasión por el boxeo nació de adolescente practicando con sus amigos, al llegar a Canadá necesitando ocupar su tiempo libre en algo productivo se inscribe en un gimnasio, siendo definitivamente una elección acertada, pues ahí encontró cómo desarrollar el deporte que le cautivaba. Comenzó como amateur a los 17 años, y a los 20 ya era profesional.

Y es que en el boxeo él encuentra todo que lo llena. “El sentimiento que me embarga al representa a Colombia y Canadá es inigualable, el respeto que recibes, y la emoción de pararse ante 20,000 personas que han llegado a verte es una sensación que no se puede comparar a nada en la vida” dice emocionado el púgil.

Hoy en día tiene en su haber 30 peleas ganadas de 37 en las que ha participado. Nadie se imaginó que llegaría tan lejos, y él dice que se siente bendecido por ello. Pero él ha trabajado y sigue trabajando duro para ello. “Para lograr algo tienes que cambiar tu estilo de vida” nos dice, y eso incluye desde su preparación física, el cuidado diligente de su alimentación, hasta la preparación mental tratando de vivir tranquilamente apegándose a Dios para encontrar paz en su vida (lo cual le permite enfrentar con paz a su oponente).

Y agrega: “el boxeo es un deporte muy egoísta, porque siempre tienes que estar pensando en él, en el entrenamiento, en ti mismo, en tu preparación. Tienes que pensar en la pelea, y después de la pelea recapitular los errores. Pero te acostumbras al dolor y al sacrificio que se hace por una noche.” Él lo denomina The ultimate challenge.

Al preguntarle si hay algo que le produzca miedo, no duda en responder que no. Pues el miedo es algo que como peleador aprende a controlar. Y agrega: “se necesita el miedo para pelear, para moverse más rápido, para pelear más duro. El miedo puede ser tu amigo o tu enemigo y yo como peleador he aprendido a utilizarlo a mi favor.”

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“Aunque el boxeo es un deporte muy riesgoso, mi familia” dice “es mi mayor soporte en todos los sentidos, tanto en el cuadrilátero como afuera”. Aunque a su mamá no le gusta ver sus peleas en vivo (pues no tolera ver como golpean a su hijo), lo respeta y lo apoya. Pero quien siempre lo acompaña es el esposo de su madre, Mau (Mauricio), de quien Vargas dice: “es mi mayor ejemplo”. Lo admira como padre, esposo y amigo por su tenacidad y amor. “Quiero ser como él” confesó Samuel.

Y por el otro lado su hijo Tiago de 9 años ve a su papá como un superhéroe, y para nuestro campeón boxeador él es su más grande inspiración, es quien le mantiene la cabeza en sus hombros; y se esfuerza porque quiere que su hijo vea cuanto su papá trabaja para obtener las cosas y que eso requiere mucha disciplina.

Ante la pregunta ¿cuál ha sido la experiencia más difícil que has vivido? nos respondió que fue la pelea que perdió frente a Dani García y que tuvo lugar en Filadelfia, el hogar del entonces campeón mundial. Vargas sintió que esa pelea lo drenó tanto física como emocionalmente. Pero, como él nos lo dijo “se aprende más de lo perdido que de lo ganado”. Y muy sabiamente agregó: “Al final de una pelea solo hay tres opciones: puedes ganar y ser el héroe, puedes ser la víctima, o ser simplemente el perdedor.” De esa pelea aprendió mucho de su cuerpo y mentalidad, y lo hizo un mejor peleador.

¿Qué piensas el instante antes de subirte al cuadrilátero? “Hay muchos sentimientos. Por ejemplo, cuando estás en otro continente, la gente te abuchea, sabes que te quieren ver perder y eso crea sentimientos diferentes a si estás en casa. Pero he aprendido a manejarlos, y concentrarme en las tácticas para ser efectivo.”

Samuel dice: “he viajado por todo el mundo y he conocido muchas personas maravillosas a lo largo del camino! Y la jornada ¡aun continua!”

En el plano profesional, quiere seguir su carrera ganando contundentemente las peleas por venir. En el plano personal, quiere viajar a Europa. En el plano empresarial, quiere invertir en Real State como su amigo y promotor Lee Baxter, quien cumplió un sueño que Samuel había tenido: pelear e Medellín, Colombia.

Confiesa que su mayor debilidad es la falta de paciencia tanto en el cuadrilátero como a nivel personal. Pero reconoce que su mayor fortaleza es que puede ver lo mejor en cada situación, no importa que tan mala esta sea.

Le preguntamos: ¿de qué estás más agradecido en esta vida?, y respondió que se sentía agradecido de su familia, de todo lo que ha obtenido en el boxeo, de lo que ha logrado a sus 30 años y de estar en Canadá, pues aquí es donde ha conseguido los mayores logros en su vida: su educación, su hijo, su primer trabajo, su novia, su profesión, sus peleas, sus victorias…

Quiere inspirar a los nuevos atletas a que no se den por vencidos, y su consejo es el mismo que él ha recibido: “trabaja duro siempre y ganarás talento. El que sacrifique más ganará más.”