Envejecer cambia la noción del tiempo ¿Qué pasa en nuestro cerebro?

¿Ya estamos a lunes? Otro cumpleaños a la vuelta de la esquina, ¿ha pasado ya un año? Pero si parece que fue ayer cuando los niños no sabían atarse los zapatos… ¡El tiempo pasa volando! Cristina Nafría, neuropsicóloga, explica por qué sucede este fenómeno y aporta algunos trucos para conseguir que nuestra vida “dure más”


La duración de semanas, meses o años es siempre la misma, sin embargo, se ha convertido en una coletilla bastante común escuchar que, a partir de los 30, el tiempo pasa más rápido.

¿Está percepción subjetiva tiene alguna base neurológica? ¿Por qué a medida que envejecemos tenemos la impresión de que el tiempo se acelera? 

Tenemos relojes biológicos internos que están controlados por los ciclos de sueño/vigilia y que nos ayudan a medir el tiempo. No obstante, se ha demostrado mediante neuroimagen que en la percepción del tiempo, también están implicados circuitos neuronales relativos a la atención, la memoria y el área motora. ¿Esto qué significa?. Pues indica que no tenemos un único reloj biológico, sino que podrían existir varios que, de algún modo, pueden ser controlables.

El fenómeno de la aceleración subjetiva del tiempo no se da exclusivamente en las personas mayores ¡a los jóvenes también les pasa! Para entenderlo, lo explicaré a través de diferentes teorías:

1.Teorías sobre experiencias memorables.

Esta teoría indica que tenemos una tendencia a medir el tiempo según nuestras experiencias “memorables”. Cuantas más vivencias relevantes, o dignas de recordar tengamos, más nos “cundirá” el tiempo. Todos nos acordamos de nuestras primeras veces: nuestro primer beso, el primer día de la universidad, nuestro primer viaje… Cuando somos pequeños todo es nuevo e inolvidable. A medida que nos hacemos adultos, la vida es más rutinaria. Pero lo cierto es, que cuando hacemos una escapada de fin de semana, o nos salimos de nuestro círculo de confort, parece que el tiempo nos cunda más.

2.Teoría del gasto energético cerebral.

En relación con la teoría anterior, cuando una experiencia es nueva, cuando nos salimos de la rutina, nuestro cerebro gasta más energía: Tiene que estar más alerta y procesar mayor volumen de información y datos que cuando la experiencia es repetida. Este esfuerzo mental, produce la sensación de que el tiempo se alarga.

Llevar una rutina, representa una ventaja adaptativa porque permite que nuestro cerebro funcione de forma más automática y “ahorre” energía. Sin embargo, ese “ahorro” es justo lo que acelera nuestra percepción del tiempo.

3.Teorías sobre la relatividad del tiempo.

Esta teoría, descrita por Paul Janet, defiende que no podemos percibir a todas las edades el tiempo del mismo modo, porque no hemos vivido lo mismo. Para un bebé, un año es el 100% de su vida. Para un niño de 10 años, supone el 10% y para un adulto de 50 años solo 2%.

4.Teoría de la presión del tiempo.

Esta es una de las teorías que mejor explican por qué percibimos el tiempo más rápido a medida que cumplimos años: se ha demostrado que la percepción del tiempo se acelera cuando sentimos la “presión del tiempo”. Esa sensación que todos hemos tenido de “no llegar a todo”. Se ha visto que esa tensión, ese estrés, se da sobre todo entre personas de 20 a 59 años. Y, es lógico, puesto que en esas edades es cuando más responsabilidades solemos abarcar.

5.Teorías emocionales.

Últimamente se está hablando del papel de las emociones en la percepción subjetiva del tiempo. Parece que sentirse triste ralentiza el tiempo. Conseguir estar relajado y tranquilo también.

¿Qué puedes hacer para que tu percepción del tiempo se alargue?

Aquí tienes cuatro recomendaciones para que el tiempo “dure más”:

  • Lánzate a la aventura: Vivir nuevas experiencias, de alguna forma, ralentiza la percepción del tiempo. ¡Vive la vida y haz cosas que nunca has probado! Prueba ese plato picante de la India, vete de vacaciones a un lugar nuevo, sal a pasear durante el amanecer, entabla conversación con un desconocido, apúntate a algún curso…
  • Aprende técnicas de relajación: La relajación nos ayuda a reducir el estrés y disminuye la presión del tiempo.
  • Práctica meditación o mindfulness: Estás prácticas nos ayudan a vivir en el presente y mejoran los circuitos neuronales implicados en la atención, memoria y funciones ejecutivas que se han relacionado con la percepción del tiempo
  • Aprende a ser más organizado: La organización también reduce la presión del tiempo. Puedes seguir algunos de estos consejos: crear listas de tareas, hacer un calendario con todo lo que hay que hacer, gestionar bien el tiempo y delegar responsabilidades cuando sea necesario.