BERNARDO RIVEROS, UN HOMBRE QUE VIVE INTENCIONALMENTE

Por Celia Guevara


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En ediciones anteriores de nuestra revista La Guía hemos conocido a Bernardo Riveros el exitoso empresario, pero poco sabemos acerca del ser humano que está detrás.

UN LÍDER NATO

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Nació en Colombia, en el seno de una familia bogotana. Sus padres Luis Diego Riveros emprendedor y Lucia Neira artista gráfica, ambos apasionados por la enseñanza de quienes heredó Bernardo su gusto por las artes y su deseo no solo de emprender si no de ayudar a otros a hacerlo. Es el menor de cuatro hermanos: Diana la cantante y paseadora de la familia (y la mayor, pero Bern ardo con una gran sonrisa nos advierte que ojalá ella no lea esta nota pues desde hace unos 10 años ella ahora es la “menor”), Clemencia quien lamentablemente falleció en un trágico accidente cuando aún era una niña, y Luis Guillermo el estudioso de la familia y ahora médico con un corazón de ayudar a otros a través de su profesión. 

Desde niño mostró aptitudes para liderar. Su primera experiencia, recuerda Bernardo, fue a la edad de 13 años cuando motivó a un grupo de amigos a unirse a él y hacerse niños scouts. Bernardo cree que sus amigos lo recuerdan como aquel que, aunque no hablaba mucho, todos escuchaban.

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Bernardo nos cuenta que, en el colegio, aun cuando no fue el estudiante de mejores calificaciones, siempre tuvo muy buena relación con sus maestros, cualidad que sigue desarrollando con sus actuales mentores y lideres.

Bernardo se destacó desde muy joven por su habilidad artística y por mezclar el humor con sus caricaturas. También hizo “unos pinitos” en el modelaje cuando a muy corta edad se convirtió en la imagen de los juegues “Nacoral” en Colombia. 

Desde muy niño le gustaron los caballos. “Recuerdo haber aprendido a montar a caballo antes que bicicleta, aún lo disfruto mucho y me gustan mucho esos animales” nos dice con deleite. 

Le encantan los perros también, en especial el pastor Collie y el San Bernardo... ¿habrá alguna razón especial con este último?

DESCUBRIENDO SU PASIÓN

Sus estudios superiores los realizó en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá con un grado de Publicidad y Mercadeo y una especialización en Mercadeo. 

Bernardo recuerda que en su época de universidad dejó de ser el estudiante de bajas calificaciones para convertirse en uno de los primeros de su clase. Él da crédito de esto a que ahora estaba haciendo algo que le apasionaba.

Movido por la necesidad, aun cuando sus padres le proveían lo necesario, Bernardo empieza a trabajar casi al mismo tiempo que inicia sus estudios universitarios. Esto hizo que de muy joven escalara posiciones laborales en el mundo de la publicidad, donde se destacó por su creatividad y pasión por los medios audiovisuales. 

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Tuvo su primera posición de “jefe” en una agencia de publicidad en Bogotá a la edad de 22 años. Nos cuenta: “Tenía a mi cargo tres personas, y el más joven de ellos creo que me doblada la edad. No fue fácil, pues no tenía idea en realidad de cómo ser un líder, solo traté de ser jefe, pero no me funcionó muy bien. No fue sino como hasta los 6 meses que logré tener influencia sobre mi equipo al relacionarme de manera personal con ellos no como empleados sino como seres humanos... cuando los conocí de manera personal realmente se creó una conexión con ellos.”

CANADÁ

Trabajando en publicidad, en lo que consideraba la cúspide de su carrera, vino una fuerte crisis económica a Colombia, y de nuevo, movido por la necesidad decide perseguir su sueño, pero en esta ocasión fuera del país. De esta manera llegó a Canadá hace 22 años con dos maletas llenas de sueños y expectativas. 

Su paso por Canadá originalmente era temporal, pues la idea era solamente estudiar inglés para luego estudiar cine en New York (lo cual si hizo) y después regresar a Colombia a seguir trabajando en el mundo de la publicidad (pero esta vez como director de cine publicitario). 

Pero había otros planes para él, y cuando llevaba menos de tres años viviendo aquí, Canadá se convierte en su destino al conocer a la mujer que cautivó su corazón y con la cual se casó Ángela Yepez.

UN NUEVO SOCIO

Estando ya casado y con un hijo, siendo un empresario exitoso quien tenía todo materialmente, se encuentra a si mismo viviendo en un castillo de arena a punto de desbaratarse: su matrimonio estaba al borde del divorcio y su familia pendía de un hilo. Se dio cuenta que su vida estaba vacía pues faltaba Dios en ella.

Él nos cuenta: “estaba perdiendo a mi esposa y a mi hijo mayor (único en ese momento) por mis malas decisiones y por descuidar lo que realmente era importante. Y en medio del proceso de la separación, por primera vez alguien me presentó a un Jesucristo que nunca había conocido. Uno que vive y que trae vida, que restaura y sana. Y eso fue lo que Él hizo en mi matrimonio y mi familia.” 

Ahora, diez años después, la familia ha crecido. Esteban de 12 años, admira a su padre y quiere seguir sus pisadas; Isabela la princesa de la casa de 7 años no duda del amor de su papá y Mateo de dos años recibe sus cuidados incondicionales. Ángela, su esposa, dice que es un papá que ama, cuida y que siempre está pendiente de su familia, constantemente pensando cómo pasar tiempo juntos. Que le cambiaron al esposo y le dieron una versión mejorada.

Y la misma diligencia que Bernardo puso en conocer el mundo de los negocios, la puso ahora en conocer de manera personal a Dios. A quien antes veía lejano ahora se ha convertido en su compañero permanente, en su socio de vida con quien consulta cada decisión.

VIVIENDO INTENCIONALMENTE

Una nueva pasión llegó: ser coach de vida. Ahora intencionalmente invierte buena parte de su vida entrenando personas para que descubran su potencial nato, convirtiéndolos en líderes integrales que puedan vivir día a día transformando su entorno.

La experiencia en el mundo de los negocios y la pasión por Dios se combinan intencionalmente en Bernardo haciéndolo un líder no solo en el mundo empresarial, o para las personas que entrena, sino especialmente para su familia. Y quienes lo conocemos damos fe de eso.

Ahora él dice: El mejor negocio es conocer y tener una relación verdadera con Dios. Tengo ahora prueba que solo Él puede hacer de mi un buen empresario, un buen amigo, un buen esposo y un buen padre.”

 

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