Beatriz Pizano

“La fuerza está en la inclusión y no la exclusión”


Entre el 5 y el 16 de octubre el Daniels Spectrum dará acogida al festival Rutas panamericanas. Un evento en que, por tercera oportunidad, se expondrá lo más selecto de las artes escénicas  que se desarrollan en Toronto pero que tienen un claro acento hispano. Grupos artísticos natales de muchos de los países del centro y el sur de nuestro colorido continente expondrán la riqueza y el profesionalismo con que el arte de la actuación se vive en nuestros países. Una forma de atraer la atención al fomento de la cultura y de posicionar el teatro como una alternativa de vida para los jóvenes de nuestra comunidad. Punto aparte esta edición del festival Rutas también será importante pues celebra y homenajea el trabajo que por bastante tiempo ha llevado a cabo la compañía Aluna Theatre, en cabeza de su fundadora Beatriz Pizano. Es a ella a quien estas dedicadas estas líneas.

Pueda que el mercantilismo al que incuestionablemente está asociado el arte de la actuación hace fácil poder minimizar la exigencia a la que debe someterse un buen actor. Esto por la sobre exposición que el público recibe en la tv, el cine y ahora la inmediatez de la internet. Pero por sobre todo esto siempre estará la motivación de un actor que sueña con dar vida a personajes totalmente diferentes a él mismo, no para su provecho sino para contagiar a su auditorio de esa misma sensación de fantasía que trae mundos a la realidad de un escenario.  Beatriz Pizano compartía esta misma premura de encarnar personajes protagonistas de historias increíbles para dar momentos de alegría o con una fuerte carga emocional a los asistentes al teatro. De forma incuestionable el camino que iniciase a su llegada a Canadá le llevaría a cautivar el escenario y desarrollar su vida en torno a el.

Beatriz es nacida en Colombia, en una de sus ciudades más importantes, Medellín. A su llegada a Canadá en 1.979 le siguió su ingreso directo a la universidad. “Yo comencé trabajar de research assistant en la Universidad de British Columbia para el departamento de spycología psicología desde que comencé a estudiar allí.  Luego de graduarme comencé a obtener mucho trabajo en Vancouver en la televisión como actriz y eso me hizo abandonar mi otra carrera y dedicarme por completo al arte”. Una fructifica carrera le siguió posteriormente y no resulta extraño que su rostro no sea extraño para los lectores. Mas sin embargo, la verdadera ruta que Beatriz quería trazar estaba dirigida al teatro puro, lejos de las cámaras y las largas sesiones de grabación. Un contacto más natural con la audiencia y de cierta manera, más especial.

Puede que en parte su llegada a Toronto haya sido una respuesta a esa búsqueda que ella sabía lejana al mundo del cine y la tv que ya conocía. En un principio le fue era difícil encontrar oportunidades en la ciudad, en parte por su acento en inglés. Claro que siempre había opciones tras las cámaras pero ella quería experimentar algo nuevo. Entonces decidió montar su propia obra de teatro. Una decisión que como toda buena decisión evoluciono casi sin control. Mientras Beatriz gestionaba su obra de teatro descubrió que en Canadá no había ninguna compañía de teatro profesional latinoamericana. Lo más lógico era crear la primera. Para llevar a las tablas su obra de teatro, Beatriz debió de convertirse en dramaturga, directora y, claro, actriz. Pero además de todo, en directora de Aluna Theatre.

“Aluna es mi vida y mi familia.  Somos la única compañía de teatro profesional latino canadiense en Central Canadá.  Eso significa que nos hemos convertido en la casa para todos nuestros artistas.  Aquí llegan buscando el apoyo pare emprender carreras y producir sus trabajos.  La compañía también ha llegado a destacarse con numerosos premios de teatro en Canadá”. Una idea que se convirtió en un sueño, un sueño que se hizo realidad y evolucionó  por sí mismo hasta convertirse en una respetada compañía teatral con 15 años de antigüedad.

Cuando Aluna nació su tarea era la de generar un espacio óptimo para que los artistas latinos tuviesen la oportunidad de demostrar su talento y fomentar así empleo adecuado para el actor y estimular las prácticas artísticas como una opción de vida. Pero así como la ida inicial de Beatriz una obra de teatro evolucionó a la actual Aluna, la esencia de la compañía también se ha ajustado a las nuevas realidades que su directora ve importantes al interior de nuestra comunidad.

“Ahora pensamos en Aluna como una compañía que habla de las américas y que incluye a no solo hispano parlantes pero también a nuestras comunidades indígenas y afro descendientes.  También abrimos un espacio muy importante para los newcomers.  Muy importante para nosotros es crear puentes entre culturas y fomentar a nuestra cultura y nuestros artistas en Canadá”.

Un proyecto ambicioso que requiere de un trabajo tan extenso que no podría ser descrito en una sola página. Como directora ella prácticamente tiene que ver por todos los aspectos de la compañía. Como el financiero, producción, curaduría artística y un muy nutrido etc. “Soy la cara de la compañía en todo nivel”.

El trabajo que ha desarrollado Beatriz es hermoso y significativo a partes iguales pues demuestra como desde prácticas artísticas que pueden ser usadas para impactar de manera positiva grupos sociales tan complejos como podemos llegar a ser los hispanos. En ese sentido radica, igualmente, la importancia de festivales como Rutas Panamericanas panamericanas en donde artistas y compañías originarias de todo el continente exponen  toda la riqueza y el profesionalismo que envuelve al mundo del teatro.  “También este festival promueve lo mejor, por lo alto de nuestras culturas, elevando nuestro perfil en este país y creando oportunidades de trabajo para un centenar de profesionales”.