María Amelia Lonardi de Duardo

“Empezar es siempre una aventura que trato de vivir con buen humor”.


María Amelia Lonardi de Duardo llegó a Canadá hace poco tiempo, recién el 12 de Mayo de 2016. Muy posiblemente para los integrantes de la comunidad argentina su nombre no sea totalmente desconocido, ya que la Maria Amelia Lonardi es la nueva Cónsul General de la República Argentina en Toronto. Designación que retribuye una larga y comprometida carrera en el servicio consular al servicio de las necesidades de sus compatriotas, que han salido de su país natal por cualquier razón.

Natural de la provincia de Buenos Aires, Argentina, Cónsul General Lonardi comenzó su carrera en las altas esferas de las relaciones internacionales tan pronto terminó su preparación académica. La cual, a propósito, abunda en reconocimientos y consagraciones. Ha obtenido un título como Licenciada en Ciencias Políticas otorgado por la Universidad Nacional de Rosario. Gracias a su inscripción en un concurso público logró su inclusión al Instituto del Servicio Exterior de la Nación y egresó con el rango de secretaria de embajada y cónsul. Como decíamos: “Al egresar del instituto fui asignada a la Dirección General de Asuntos Consulares. Dentro del país también me desempeñé en la Dirección de Tratados, Dirección de la Mujer, Dirección de América del Norte, Dirección e Integración Económica Latinoamericana, Dirección Nacional de Ceremonial”. Esto sólo como parte de su servicio en su amada Argentina, fuera del país ha representado los colores de su bandera en el consulado en Paysandú, Uruguay; embajada en Perú; consulado en Concepción, Chile y consulado en Villazón, Bolivia. Antes de su reciente designación como cónsul en Toronto, Cónsul General  Lonardi había pasado por la experiencia de timonear delegaciones en coordenadas exóticas como la embajada en Vietnam y la embajada en Australia.

Al ser miembro del cuerpo diplomático de su país, Cónsul General explica que las asignaciones en el exterior, cualquiera que el destino sea, hacen parte de su carrera.  “Como ya soy una funcionario senior, un consulado general está dentro de las posibilidades”. Claro que para Cónsul General Lonardi la misión de representar a su nación implica mucho más que una obligación, “Significa el honor de representar a mi país, en el que nací, me crie, me eduqué, formé mi familia y cuya historia y símbolos patrios aprendí a querer”.

Sus obligaciones como nueva Cónsul General de la República Argentina en Toronto implican una agenda muy amplia. Su título encarna un puente  oficial que une a los dos extremos del continente americano en términos de cooperación mutua entre las dos naciones. A su criterio se delega el manejo de un equipo de diplomáticos, cónsules adjuntos y de empleados locales que tienen como función principal la de brindar asistencia a todos aquellos  connacionales  que residen en la ciudad. En tanto que se depuran canales de integración entre naciones para dar a conocer las oportunidades de negocios, inversión y turismo que brinda la Argentina.

Indudablemente su posición demanda grandes cantidades de compromiso y responsabilidad. El compromiso adquirido para con su país y la responsabilidad de llevar a buen puerto planes de desarrollo armónicos entre las dos naciones. Pero su labor también conlleva recompensas intangibles que le han ayudado a crecer a un nivel más personal. Sobre estas experiencias atesoradas durante sus servicios en Australia y Asia, comparte: “Asia fue una experiencia cultural fascinante. Vietnam, que es donde estuve destinada, formaba parte de mi historia personal – ya que seguía la guerra por los medios de esa época – y ahora es parte imborrable de mi vida profesional. También tuvo un impacto especial en mi familia. Australia fue nuestra primera experiencia en un país del Commonwealth (Comunidad de Naciones). Significó un cambio de mentalidad, un ajuste. Tengo que agradecer a Australia haber contribuido a la madurez de nuestros hijos adolescentes ya que aprendieron siendo estudiantes secundarios el valor del trabajo. Nuestro segundo hijo se quedó estudiando allá. Como decía antes, parte de nuestro corazón también”.

Durante todos sus años en el servicio la cónsul Lonardi ha aplicado siempre la misma máxima. “El servicio es alegría”. Es difícil definir cuál será el próximo paso de su fructifica carrera, pero mientras tanto su proyecto profesional se encamina a desarrollar una labor que pueda cubrir todos los renglones que, una urbe del primer mundo como Toronto, puede representar para sus conciudadanos. En lo familiar ver a nuestros hijos encaminados en la vida como personas de bien. Antes de la despedida una última apreciación personal: “Un agradecimiento a la revista ‘La Guia’ por la oportunidad de esta suerte de ‘presentación en sociedad”.