Testimonio: Jesus

Yo también fui inmigrante

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Por: Celia Guevara de Preza

Mi vida corrió peligro siendo bebé pues el dirigente del gobierno de ese momento quería matarme, así que mis padres tuvieron que salir con lo que tenían a la mano y emprender un viaje largo emigrando a otro país para resguardar nuestras vidas.

Cuando el gobierno cambió pudimos regresar a nuestra nación y mi familia se estableció en otra ciudad.

Mi niñez transcurrió normal, casi como la de cualquier niño de mi época, con una diferencia: yo no era el hijo biológico de quien fungió como mi papá.

En mi época tener un padrastro era vergonzoso. Yo sufrí las burlas de los demás por eso, y vi a mi madre soportar en silencio los comentarios que la acusaban de haber quedado embarazada sin estar casada.

Mi padrastro fue un hombre muy bueno y honorable que se casó con mi madre y se hizo cargo de mí, me recibió como una asignación divina y cumplió muy bien su trabajo de padre; me dio su nombre y me crio como su verdadero hijo. Incluso, cuando nacieron mis hermanos su amor hacia mí no cambió, y me dio siempre mi lugar de hijo mayor.

Mi padre se levantó en su oficio de carpintero el cual me enseñó y con el que pude sostener a mi madre cuando enviudó. Aprendiendo y ejerciendo este oficio en varias ocasiones me golpeé los dedos, me hice varias cortadas y por supuesto mis manos se llenaron de callosidades. Terminábamos llenos de aserrín, pero con la satisfacción de entregar un buen trabajo, porque a mí me gusta hacer las cosas bien hechas. Una de las labores en la carpintería era levantar trozos grandes de madera, lo cual me permitió adquirir mucha fuerza. Y, a propósito, no necesité ir al gimnasio.

Mi mamá nunca se avergonzó de mí, siempre me dijo que yo era el niño más lindo del mundo, y nunca cambió de opinión, jajaja así son las mamás; pero la verdad es que no soy tan guapo como mi mamá dice, hasta alguien escribió por ahí que ¡no hay NADA atractivo en mí! Eso daña la autoestima, yo estoy consciente que es verdad, soy feo, pero la belleza física no define mi identidad.

Y aunque soy feo a los niños les gusta jugar conmigo. Me gusta estar en familia, me gusta ir a fiestas, me gustan las reuniones donde hay comida y buen vino (incluso en una ocasión elaboré vino y a la gente le gustó mucho, pero fue solo una vez, no me dediqué a la industria vinícola). Me precio de ser un buen anfitrión, me gusta cocinarles a mis amigos, mi especialidad es el pescado asado.

Me gusta mucho estar con la gente, tengo varios amigos que yo se que darían su vida por mí, porque saben que yo lo he hecho por ellos.

Me gusta escuchar a las personas, cada una de ellas tiene una historia valiosa, digna de ser escuchada. Me conmueve mucho el sufrimiento de las personas. Me duele verlas padecer de sus enfermedades ya sean físicas o emocionales. Y puedo decir que hago lo que esté en mi poder para que sean aliviadas.

Aunque nunca fui a la universidad, tuve el mejor maestro: mi padre; debo reconocer que todo lo que hago es lo que vi hacer a mi padre.

¿Qué me molesta? La hipocresía, la mentira, la falsedad.

Siendo inmigrante en esta tierra, siendo extraño a esta cultura, la aprendí a conocer, a amar; aunque no la adopté hice todo lo que estuvo a mi alcance para mejorarla, porque siempre tuve bien claro mi propósito en la tierra: devolverles el verdadero sentido a las palabras de mi padre y enseñarles a todos los que quieran escucharme a relacionarse con él, aunque esto me costara la vida.

Algo curioso de mí es que nadie sabe con certeza la fecha en que nací. Algunos dicen que fue en esta época, otros dicen que en septiembre y otros que en abril. La verdad, para mi carece de importancia que se celebre en la fecha exacta, pero aprecio mucho que la recuerden.

No me molesta que aprovechen la fecha de mi natalicio para celebrar juntos y darse regalos, ¡me encanta que haya armonía entre los hombres! Pero me gusta más que no sólo recuerden y celebren en mi nombre, sino que me hagan parte de su vida, porque sólo siendo parte de ella yo puedo darles una vida plena.

 

Este es mi testimonio, JESÚS