Michael Richard Levitt

Amigos en Otro Idioma.


El primer día en que Michael Richard Levitt tomó posesión de su asiento en la Cámara de los Comunes  fue algo increíble. Tanto que él lo llegó a calificar ese día como algo “irreal”. Nacido en Edinburgh, Escocia en 1970,  Michael Richard Levitt, Miembro del Parlamento para York Centre, no habla mucho español, realmente no habla una sola palabra en español. De hecho, una de sus metas a mediano plazo es poder acercarse más a este idioma, ya que él siente como ha ganado de relevancia en la ciudad en los últimos años. Pero cuando las personas son buenas y honestas las barreras del idioma pasan a segundo plano; y el bien común se convierte en el único lenguaje y la única regla. Estas líneas esbozan a un hombre de pocas palabras pero mucho corazón.

Enérgico, decidido, y siempre en movimiento. Esos son los calificativos que Michael utiliza para describirse a sí mismo. Y quienes le conocen saben que no está lejos de la realidad. En concordancia con su actitud desapegada y amena, Michael quiso hacerse de una posición en la cual pudiera ayudar realmente a su comunidad. Por ello corrió el riesgo de ser el candidato oficial del Partido Liberal en las pasadas elecciones. En definitiva, Michael lo resume en una simple frase: “La maravillosa gente de York Centre”. Nunca ha ocultado el orgullo que le embargó el alma cuando conoció los resultados finales. No por nada considera que su elección ha sido su mayor logro profesional.

El trabajo de un servidor público no termina, pues su trabajo se pone bajo auditoría de todos los ciudadanos. Quienes, al mismo tiempo, son sus jefes. Por ello, si bien Michael reconoce que se han dado pasos en la dirección correcta, la tarea  está lejos de terminar.  “Hay mucho trabajo por hacer para mejorar la vida de tantas personas que luchan en York Centre. Quiero ser capaz de ayudar, especialmente los ancianos y jóvenes”. Y la clave para lograrlo es echar mano de un recurso que siempre le ha funcionado, la perseverancia. En contraste está ese anhelo de seguirse superando, como servidor público y como persona. De allí su idea de acercarse a otros idiomas como el español o el francés.

La clave de su éxito como miembro del Parlamento de York Centre, y en general en su vida profesional, es ser un mediador, un buen solucionador de problemas. Esa entre otras vitales enseñanzas del mundo de la política se los debe a su gran mentor en todo este asunto: Irwin Cotler. Sus responsabilidades en el plano público también brindan algunas agradables recompensas como la increíble cantidad de personas geniales e interesantes, de todas comunidades que se ha permitido conocer y trabajar en conjunto.  En parte es algo que le ayuda a congregar a la comunidad del York Centre cuando la oportunidad lo amerita.

En un plano más personal Michael ha tratado de mantener la esencia de la buena persona, fan declarado de la carne y de los pudines de pegajoso caramelo. Como buen escocés, su lugar favorito en el mundo no podía ser otro que su lugar de nacimiento, Edimburgo. Y sus personas favoritas, desde luego su familia, su esposa, Barbi, y sus hijos, Casey y Jessica. Hablando de su país, él lo compara, de alguna manera, con Canadá. En el sentido de que, al igual que en muchos parajes canadienses, la recepción que se les da a personas que llegan de otras partes del mundo en Escocia es, nuevamente en sus palabras “acogedora”.

Su familia sigue siendo su principal motor a la hora de plantear cara a los retos que su trabajo le implica. Y cuando su trabajo le da un respiro es con la familia con quien él siempre prefiere estar.  Entusiasta declarado de la lectura (de esos casos que son tantos los libros que ha leído que reseñarlos a todos ocuparía toda la revista) Favorito personal Aviso rojo: Una historia verdadera de las altas finanzas,  asesinato y la lucha de un Hombre por Justicia, por Bill Browder. Caso contrario de las montañas rusas. Simplemente no le gustan. Pero entre la familia, el trabajo y la lectura siempre queda algún tiempo para dedicarle al deporte. Aunque Michael no se intimida al confesar que prefiere verlo a jugarlo.

El día que le visite en su casa absténgase de llevar una botella de Coca – Cola Light pues en su nevera siempre habrá una. Aunque dos no sobran. Será bien recibido y tratado como alguien más de la familia. Se hará con un buen amigo a quien no le molestará que sus más cercanos le vean cada vez un poco más canoso.