Dr. Luis Ezqueda

Ser Constantes, Ser Puntuales.


Toda historia parte de una decisión, para nosotros la historia del doctor Luis Antonio Ezqueda comenzó con su decisión personal de salir de su tierra natal. Para aquel momento el doctor ya tenía una muy completa experiencia en su campo de acción, la odontología, y sabía que en cualquiera que fuera el lugar que escogiese para establecerse, allí continuaría su carrera. El amor que siempre le ha profesado a la misma y también ese sentimiento de colaboración que se confunde con su compromiso como profesional de la salud, le daban la motivación suficiente para hacerse conocer, acosta de su trabajo.

Finalmente, el país escogido por el doctor Ezqueda fue Canadá, a donde llegó en el otoño de 1997. Cuestión de llegar y reconocer el que se convertiría en su nuevo hogar y el doctor comprendió que llegar a ejercer su profesión en este país se iba a convertir en el mayor logro de su carrera. Una persona calmada que gusta de ayudar a la gente, es de esta manera como el doctor y sus allegados coinciden en dos de sus rasgos más evidentes. Es una condición espontanea de ser buena persona muy común de todos los nacidos en la hermosa Cartagena, un paraíso caribeño en donde el doctor naciese un enero 22 de 1953. Con la idea de llegar a convertirse en un odontólogo de primer nivel, el doctor se mudó a Medellín, con ánimo de completar sus estudios profesionales. Su grado como odontólogo lo obtuvo en la Universidad de los  Antioquia. Pero en su oficina también se pueden ver sus diplomas acreditándole en Receptoría en Rehabilitación Oral y Receptoría en Implantología.

Llegar a Canadá puede ser una de esas experiencias que le acompañen por siembre, pues esa multiculturalidad, esa indescriptible sensación de progreso, que parece el motor de toda la vida canadiense le llegaron bien al fondo desde el principio. No obstante “Fue un choque cultural grande, pues cuando se emigra toca cambiar de estilo de vida, idioma, alimentación y todavía más duro para un costeño adaptarse a frio de Canadá”. Precisamente esos modos y formas de esta cultura, que se convertiría en la suya por defecto, le presentaron sus primeros choques. “Si fue difícil, este es un país con muchas regulaciones y la odontología no es la excepción. Luego de obtener mi licencia logré  establecer mi oficina de dentista en Mississauga, la que gracias al apoyo de mis pacientes, ha crecido, y por mi responsabilidad de trabajo como dentista. La comunidad me conoce y conoce mi trabajo”.

Precisamente el doctor encontró en esa comunidad que compartía su idioma, un apoyo que no esperaba. Esas personas que se encontraba al salir a la calle, en un centro comercial o un restaurante, se convirtieron en una nueva e inmensa familia. Sería por ellos, por su bienestar, por quienes el doctor Ezqueda enfocaría sus esfuerzos. Ya ha pasado un buen tiempo desde que tomase esa decisión de migrar a Canadá, pero la convicción sigue siendo la misma. Su mayor motivación es seguir sirviendo a su comunidad.

Hombre de pocas palabras, el doctor Ezqueda deja de su trabajo hable por él. Pero esta historia no hubiese sido la misma sin su soporte vital, su familia. Su señora esposa y sus hijos. A ellos dedica cada triunfo y cada reconocimiento.  Su clave para mantenerse a la vanguardia de la prestación de servicios dentales, no han sido otros que la disciplina y la responsabilidad. Consagración total a sus pacientes. Pero más allá de eso, únicamente es mantener intacto el amor por su profesión.