Juan Gavasa Rapún

“Puedo decir que el amor es lo que me trajo a Canadá”


Juan Gavasa Rapún nació en una cautivadora ciudad turística del norte de España llamada Jaca, en algún momento, sin necesidad de ser exactos, de aquel 1971. “Yo vine a Canadá con 40 años recién cumplidos y con un pesado bagaje a mis espaldas. No es lo mismo comenzar una nueva vida con 20 que con 40 años. La disposición no es la misma, pero uno es más consciente de los riesgos”. Una simple frase que da luces sobre la robusta personalidad de un hombre que ha dedicado buena parte de su vida a nutrir de conciencia y veracidad toda plataforma mediática en la que ha tenido la oportunidad de participar.  Y no son pocas. Estamos hablando de 25 años de carrera, avalada por marcas tan importantes como la misma Cadena SER de España. Y eso es sólo el inicio.

Previo a su llegada a Canadá, Juan era el principal arquitecto de una carrera envidiable, en términos de experiencia e innovación. Se define a sí mismo como un hombre de radio, aunque su impronta ha quedado registrado en múltiples medios como los impresos y las nuevas tecnologías, ya en la actualidad. Como adelantábamos líneas arriba, la primera oportunidad que Juan recibió fue inmejorable, la misma Cadena SER le daba un voto de confianza pese a su juventud (hecho que él no se cansa de agradecer) y bien que no la desaprovechó. Fueron cinco años de experiencias y recuerdos inmejorables. Posteriormente, junto a tres socios más, decidió ir a por todas fundando su propia empresa. Era 1996 cuando nació Pirineum Multimedia.  “Fuimos pioneros en la creación de un medio digital en Aragón, la región española de la que procedo, y desarrollamos infinidad de proyectos y estrategias de comunicación para empresas privadas e instituciones públicas. Lanzamos varios medios de comunicación, creamos una editorial, publicamos decenas de libros, organizamos eventos culturales, escribí para varias revistas españolas y, en definitiva, generamos durante casi 20 años una intensa actividad en los campos del periodismo, la comunicación y la cultura”.  Y con todo aquello aún le quedó tiempo para “escribir y coordinar” la publicación de 20 libros sobre diferentes temáticas. Desde literatura infantil hasta historia.

Es entonces que se hace inevitable la pregunta. Siendo el conductor de una carrera tan prolífica en su país ¿Qué le hizo dejarlo para probar suerte en un lugar tan diametralmente opuesto? La respuesta es tan sencilla como incuestionable. “Puedo decir que el amor es lo que me trajo a Canadá”. Pues bien, todavía en su España natal, Juan ya había abierto un espacio en su vida para Canadá, pues su compañera es nacida en este país.  Con ella convivió por siete años en la península ibérica hasta que en 2011 tomaron la decisión. Muchas fueron las razones, pero para Juan, la más importante fue velar por el futuro de su hijo.

“Yo me vine con el encargo de mi editor de escribir cuatro libros y así pasé mis primeros años en Canadá. En ese tiempo me dediqué también a construir mi nuevo perfil digital y profesional y a establecer, fundamentalmente a través de redes sociales, una sólida red de contactos puesto que yo no conocía a nadie en Canadá. A través de esos contactos surgió mi primera oportunidad profesional”. Pero claro, ya sabemos que Juan tiene un doctorado autodidacta en aprovechamiento de oportunidades.  

PanamericanWorld se presentó ante él como un proyecto tan innovador como ambicioso. La idea de su fundador, Mr. Orrin Benn, se basaba en una plataforma que uniera a todas las américas con Canadá. Su finalidad era utilizar la información como canal para romper las brechas que impiden una comunión completa entre todos los puntos de un mismo continente. Lo que en un principio comenzó como una “colaboración temporal” lo encuentra ahora como Managing Editor de un proyecto que se reinventa a sí mismo en cada producción editorial.  “En PanamericanWorld he coordinado a un equipo de quince periodistas que trabajan en Cuba, Estados Unidos, Venezuela, Uruguay, Argentina, Colombia, República Dominicana, Brasil… y esto me ha dado una excelente perspectiva para conocer y entender mejor la región. Ha sido un permanente aprendizaje de una realidad social, política, cultural y económica que me era ajena y, en muchos casos, un hallazgo”.

Claro que este no es su único proyecto o trabajo si se quiere. A inicios de este año, Juan dio un nuevo paso adelante en su carrera; pero este lo dio con algunos vistazos atrás, a su pasado.  Era necesario recordar su experiencia como empresario en España para repetir la experiencia pero al otro lado del océano. XQuadra Media que al igual que su antigua empresa también fue fundada con el apoyo de un socio español. La idea de su compañía es responder a los nuevos paradigmas que el periodismo ve reconstruidos a diario gracias a la inmediatez de los medios digitales. El papel del comunicador y el consumidor de noticias se ha reconstruido desde la explosión de las redes sociales. Eso ha hecho que ese canal unidireccional al que todos veníamos acostumbrados (sentarte a ver las noticias de la noche en tu sala mientras tomabas un café o algo más fuerte) ha dado paso a una conversación en la que ambos actores tienen responsabilidad en la apropiación del mensaje que se quiere ofrecer. “Ese cambio de paradigma, que afecta al sistema mismo de la profesión tal y como la conocíamos, obliga a replantear la manera en que contamos las cosas. Es ahí donde el periodismo y los contenidos adquieren una importancia capital. Y es lo que hacemos nosotros, generar contenidos periodísticos de calidad”.

Es en ese sentido a donde apunta un último consejo que Juan comparte con los futuros periodistas. Es el hecho de no perder de vista lo más importante que es el contenido, no tanto su forma. Es muy fácil caer, en estas épocas, en el facilismo de un clic para compartir una idea o un pensamiento. Mas no puede dejarse de lado la transcendencia que se quiere lograr con dicho mensaje. “Tengo claro que en el futuro sólo tendrán éxito los periodistas que entiendan que la esencia de nuestro trabajo sigue siendo la misma: contar buenas historias y además contarlas bien. Todo lo demás es secundario”.