HUERFANOS EMOCIONALES

 
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Parte 1

Este tema a mi criterio es uno de los pilares que desencadenan una vida vacía, en la edad adulta y fuente de muchas de las patologías psicológicas (enfermedades mentales), con las que me encuentro cotidianamente en la práctica diaria. Es por eso por lo que considero importante hablar de este tema, sobre todo si deseamos que nuestros hijos crezcan emocionalmente sanos. 

Pensemos por un momento en una serie de preguntas antes de empezar: ¿cuánto tiempo le dedico a mi hijo/a?, ¿considero que paso tiempo de calidad con mis hijos? ¿cuántas veces al día me tiro al suelo y juego con mi hijo/a? ¿escucho a mi hijo/a? ¿respeto su opinión? Muy probablemente muchas de las respuestas sean afirmativas, ahora hable con su hijo/a y hágale las mismas preguntas y contraste las respuestas. Con esto no estamos diciendo que sea mal padre, simplemente deseo que vea la diferencia entre lo que nosotros pensamos y lo que nuestros hijos piensan de nuestro comportamiento.   

Ahora bien, muchos dirán: "a mi hijo no le falta nada" o "yo le voy a dar a mi hijo lo que nunca tuve", mas sin embargo muchas veces lo que los hijos necesitan no son cosas materiales. Todos entendemos que los padres expresen que trabajan para que sus hijos y para que no les falte nada, pero ocasionalmente nos olvidamos de lo más importante que es el hecho de que nuestros hijos están creciendo; que no estamos ahí para verlos, apoyarlos y ayudarles cuando tengan dificultades.

Con esto no estoy diciendo que debamos dejar de trabajar, sino más bien que debemos prestarles más atención a nuestros y a su desarrollo emocional, por ejemplo; los berrinches aparecen a una temprana edad (2 años aproximadamente) y desaparecen gradualmente, sin embargo, es común que niños entre los 4 y 6 años de edad presenten berrinches, pero ¿a qué se debe? Pues bien, la respuesta es bastante sencilla, en muchas ocasiones existen deseos, pensamientos o emociones, que el niño no puede expresar y que los padres no saben entender.

Otro ejemplo es cuando nuestros hijos se orinan en la cama. Los niños aprenden a controlar la orina en la noche, pero ¿qué sucede cuando persiste este comportamiento? pues sucede que los padres recurren desesperados al médico creyendo que nuestros hijos tienen alguna enfermedad, y resulta que en la mayoría de los casos están completamente sanos; entonces surge la pregunta ¿qué pasa con nuestros hijos? Pues resulta que orinarse en la cama es un fenómeno psicológico llamado enuresis, este fenómeno persiste por la presencia de problemas familiares no resueltos y que escapan del control del niño.

Además, es necesario también prestar atención a los cuidadores de nuestros hijos, (abuelos, parientes, amigos, guardería, clases después de la escuela) es un hecho que delegar la responsabilidad paterna a un tercero crea serios conflictos emocionales y educativos en el niño, puesto que estas personas se encargan de las necesidades físicas del niño (darle de comer, jugar, cuidarlo, etc.).

Pero ¿quién atiende las necesidades emocionales de nuestros hijos? podrán pensar "mis padres cuidan a mi hijo y lo quiere mucho". Pero esto no resuelve el problema, sobre todo en el entendido que los abuelos cumplen otra función dentro de la dinámica familiar, además es común que los abuelos estén descontinuados y cansados, producto de la edad por lo que por lo regular no asumen esta responsabilidad con responsabilidad, sobre todo porque comprenden que no les corresponde educar a sus nietos.  

En la siguiente edición veremos unos casos de la vida real.

Fernando Flores, Psicólogo Familiar