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.:testimonio:.
Esmeralda ENRIQUE
Bailándole a la vida
:: Por Sergio A. Ruíz
Es
algo normal, casi que necesario, que de niños, e incluso jóvenes;
soñásemos en aquello en lo que nos quisiésemos convertir cuando
“seamos grandes”. Por lo general siempre deseamos recibir un sueldo
por hacer lo que más nos gustaría hacer. Los ejemplos son muchos:
los niños se debatían entre ser futbolistas o policías; y las niñas
idealizaban su futuro siendo reinas de belleza, doctoras o cantantes.
Pero tiempo después, ¿cuantas personas pueden asegurar con orgullo,
que quisieron hacer realidad sus sueños de infancia y no dimitieron;
no importando las circunstancias, hasta materializar las fantasías
de la infancia? pues Esmeralda Enrique es una de esas personas.
Ella abocó su vida a una pasión que comenzó a embargarla en la infancia;
y ahora esa pasión es la fuente su trabajo.
Siempre, de pequeña, sintió una “vena artística” innata, que la
inclinó a curiosear el arte del baile y la danza. Es así que, a
los diez años ya tomaba clases de folclor mexicano y español. Pero,
un día de verano, asistiendo a una presentación de Flamenco, quedó
prendida de este baile; y sin mayor demora decidió iniciar estudios
en esta danza española, y así, posteriormente, consagrar su vida
a fomentar esta representación pura de la cultura andaluza.
En un primer momento, el dominio del flamenco significó un reto.
Esto por el esfuerzo y la perfecta coordinación tanto física como
mental que requiere la correcta puesta en escena del baile. Y este
esfuerzo fue, a la postre, lo que alentó más a Esmeralda a dominar
este arte.
El trabajo constante y la dedicación le valieron el ser reconocida
como una “bailaora” profesional a la edad de 14 años. Para entonces,
ya participaba en presentaciones y giras de flamenco. Su talento
le abrió las puertas a los “tablaos” (escenario especial dedicado
expresamente a presentaciones de música o baile flamenco) internacionales.
Tanto así, que desde la cuna del flamenco, España, requirieron una
muestra de su talento.
Aunque no pensaba permanecer en España más que algunos meses. Comenzaron
a aparecer diferentes propuestas de trabajo que aplazaban de tanto
en tanto su salida del país del fútbol y la paella. Es así que estos
meses se trasformaron en 13 años. “tengo mucha suerte porque la
época en que estuve en España – señala Esmeralda- hoy es reconocida
como un momento de innovación y que se le dio al flamenco un empujón
en todo el mundo”.
Corría el año 81 cuando una propuesta de trabajo la motiva a dejar
España y cruzar el océano para llegar a Canadá. Aunque en un principio
su visita a Canadá se daba para inaugurar un tablao, a Esmeralda
le ocurrió algo bastante bonito. “me quedé porque conocí a mi futuro
marido, después me case y me radiqué en Toronto”.
Meses después de haber contraído nupcias, Esmeralda quiso continuar
vinculada profesionalmente a su pasión, el flamenco. Por lo tanto
comenzó a dar clases de baile algunos días a la semana. Con el paso
del tiempo, y en tanto su reputación aumentaba, los días de clases
y los alumnos aumentaron y Esmeralda optó por abrir una academia
de baile, la Academy of Spanish Dance.
De aquellas épocas iniciales de enseñar algunas horas a la semana,
se pasó a dictar un mínimo de tres horas al día, seis de los siete
días de la semana. Pero pronto Esmeralda comprendió que necesitaba
conformar un grupo de profesionales del baile para así poder promocionar
su academia. De esta forma nació Esmeralda Enrique Dance Company.
Un grupo de danza conformado por profesionales egresados de la misma
escuela de danza de Esmeralda y que por medio de sus presentaciones
fomenta y contagia el espíritu del flamenco.
A pesar de ser un baile tan físicamente demandante, a la academia
de Esmeralda asisten personas de todas las edades (aunque con un
mínimo de seis años) a, no solo aprender flamenco, sino conocer
diferentes aspectos de la mágica cultura española, como su baile
clásico. Existen diferentes niveles de enseñanza. El básico en el
que hay tres niveles, es seguido por el elemental. Después está
el nivel intermedio y finaliza el nivel avanzado. El llegar a dominar
el flamenco es una cuestión de años de rigurosa práctica, pero aun
así, muchas son las personas que lo practican. Y por ello, “parte
de mi trabajo es enseñarle a los niños que esto también lo pueden
hacer ellos y no solo personas de España”.
El flamenco no es tan solo un baile. Encierra una complejidad cultural
que abarca aspectos como: comida, ropa, arquitectura, poesía, arte.
Y es por ello que es fácil llegar a enamorarse de esta expresión
artista. Ya que, en palabras de Esmeralda: “el arte es algo necesario
para el ser humano para poder llegar a alcanzar el balance en la
vida”.
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