El sueño del "techo propio"
y un viejo comienzo

:: Por Carolina Rzeznikiewiz


Hace tan solo días el mundo entero despedía el 2008... Atrás queda el barril de petróleo que sobrepasó los $100, la renuncia de Fidel, el conflicto en Tibet, los atentados en India… Tantas cosas han llenado las páginas del periódico en el pasado año.

Sin embargo, el tema que acaparó la atención del mundo entero no dejará de mantenernos al borde de nuestras sillas este año. Bienvenidos al 2009: parte dos de la crisis económica global.

A diario hemos escuchado con tristeza sobre los trabajos perdidos, los negocios en bancarrota y de las acciones que al hundirse, destruyeron a aquellos que dependían de ellas. Pero en Toronto, uno de los mayores cambios que podemos observar es el del mercado inmobiliario.

Hace poco más de un año era imposible caminar por nuestra ciudad sin sorprendernos con las cientas de construcciones que la comenzaban a llenar. En el centro de Toronto, docenas de edificios de apartamentos brotaban de la tierra a un ritmo agobiante. En los suburbios, las áreas que un día se veían habitadas por yuyos y conejos se volvieron complejos laberintos de calles, bordeados por casas que fácilmente excedían el medio millón de dólares.

Un año más tarde, los condominios y mansiones suburbanas se han completado, el problema es que ni los constructores ni los inversores pensaron que el mercado local se iba a convertir en sólo otra victima ingenua de la frágil economía.

A mediados del mes pasado el banco de Canadá advirtió que si la situación económica se continúa deteriorando, el número de residencias "vulnera-bles" se podría duplicar. Es decir, que si la recesión fuese a empeorar, muchos Canadienses correrían el riesgo de no poder pagar sus deudas (entre ellas la hipoteca) y perder sus casas.

El mercado residencial en nuestro país entonces, se podría parecer al de nuestros vecinos al sur. Los números que han salido a la superficie no se muestran alentadores. Por ejemplo, el pasado noviembre vió la caída más grande en nuevas construcciones en siete años. Y en el 2007, el precio promedio de una casa era por los menos diez por ciento mayor que el presente.

En Toronto específicamente, las ventas de casas también están sufriendo. En noviembre del año pasado, se vendieron el doble de residencias que en el mismo mes de este año. Los expertos dicen que la situación no mejorará rápidamente.

Hay factores que son fundamentales a la hora de determinar el estado del mercado hipotecario el nivel de empleo, el ingreso de la gente y el estado de la economía deben encontrarse en situación favorable o por lo menos estable para que el mercado repunte.

Un economista del Royal Bank lo describe bien. Robert Hogue dice que antes que las residencias en Toronto vuelvan a encontrarse en la demanda en la que se veían poco tiempo atrás, "vamos a tener que recibir señales claras de que la economía comienza a caminar y correr otra vez." Mientras que el débil mercado inmobiliario continúa siendo tan solo otro síntoma de la gripe que afecta a nuestra economía, el mismo también puede presentarse como una oportunidad para algunos.

Hay gente que no ha podido comprar una casa en el pasado. Hoy en día, con un ingreso estable (otro desafío en estos tiempos), se pueden encontrar buenas condiciones para llevar a cabo esa importante decisión.

El mercado se encuentra inundado de residencias que buscan dueño, a precios razonables y bajo menor demanda. Con una selección enorme, ofertas tentadoras y tasas de interés bajas, los beneficios pueden ser excelentes.

Bienvenido al 2009 donde en medio de esta crisis económica debemos encontrar rayos de sol. Es un nuevo año, y que mejor forma de comenzarlo en un mercado "comprador" que a muchos puede dar la oportunidad de finalmente concretar el sueño del "techo propio".

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