El Tiempo en Familia

 

Por Comunidad Nuevo Amanecer

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El mes de Septiembre es generalmente un mes de transición y de hacer ajustes en nuestra rutina como familia. En este mes se terminan las vacaciones y nuestros hijos vuelven a su horario de colegio y actividades extracurriculares. Es un mes en el que parece que los motores de la rutina y la disciplina se vuelven a encender para dar comienzo a un nuevo ciclo marcado por el año escolar y la bienvenida al otoño.

En medio de esta transición agarramos fuerzas y nos preparamos para la nueva temporada y en cuestión de semanas quedamos envueltos en la rutina y en lo urgente del día a día, el trabajo, las actividades extracurriculares, hacer las tareas o deberes, preparar los uniformes de los niños, preparar el snack para el colegio, hacer la compra de la comida, arreglar la casa, preparar algún reporte para un día importante en la oficina, llevar el carro al taller, pagar recibos, llevar a los niños al entrenamiento de deporte, gimnasia o clases de música y, en medio de todo ello, ¡tratar de tener tiempo para descansar! Todos estos son compromisos importantes que hacen parte de las responsabilidades diarias que tenemos como adultos y como padres. Sin embargo, en medio de todo esto es supremamente importante apartar un tiempo de calidad en familia y recordar que hay un tiempo para todo.

El tiempo ininterrumpido que invertimos es vital para tener armonía, confianza y unidad en la familia. Es fácil aplazar esos momentos de intimidad familiar, ya que el ritmo del día a día corre con tal impulso que sentimos que las semanas pasan en un abrir y cerrar de ojos y no alcanzó el tiempo para parar y disfrutar un tiempo de calidad juntos.

Padres, trabajar y proveer para que tus hijos tengan una vida cómoda es una bendición, pero nunca a costa de la intimidad con ellos. Hacer los deberes de la casa para que tus hijos estén cuidados también es vital, pero nunca a costa de la intimidad con ellos.

Recuerda, hay un tiempo para todo. Las responsabilidades diarias son importantes, pero igual de importante es apartar un tiempo para disfrutar en familia.

Intimidad con tus hijos:

Mira a tus hijos a los ojos cuando te hablen y mírales a los ojos cuando les hables, sin importar su edad. Escucha con atención lo que te dicen y trata de entender lo que están diciendo sobre lo que sienten o lo que piensan, valorando su opinión y no desmeritando sus ideas. Esto incluye dejar el teléfono a un lado, el computador, la televisión, o cualquier otra cosa que esté robando tu atención en ese momento.

Juega con tus hijos. Habla con ellos sobre los temas que sean interesantes para ellos. Pregúntales cuáles son sus sueños y sueña junto a ellos. Afírmalos al contarles por qué crees en ellos y lo que ves en ellos que los hace únicos. Este tipo de conversaciones creará un puente de confianza supremamente valioso en tu relación con ellos para toda su vida.

Si quieres planear unas vacaciones, recuerda que lo más importante no es el destino, sino el tiempo de calidad que van a pasar juntos. A veces la intención de darles unas vacaciones maravillosas y “divertidas” a los hijos, se convierte en una experiencia supremamente estresante en la que el tiempo de calidad como familia se ve altamente afectado. Tus vacaciones se pueden ajustar a tu presupuesto, pues lo que quedará en sus corazones para siempre son los abrazos, los momentos de risas, de armonía y de unidad familiar vividos.

Por último, toma un momento para recordar los momentos más especiales que viviste junto a tus padres, o junto a una figura paterna en tu vida. Al hacerlo, podrás ver que la mayoría de estos momentos no tenía que ver con lo material, sino con la calidad del tiempo vivido. Recuerda siempre esto cuando pienses en las memorias que quieres dejarles a tus hijos.