Eddie Alberto Ramírez Serfaty
 

En Sus Palabras.

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 Eddie Alberto Ramírez Serfaty, nació en  Caracas,  en  1.941. Junto a su amada esposa, Anabelle Aguilar Brealey, han construido un hogar en todo el sentido de la palabra. Ella, profesora de biología y escritora, es también la madre y soporte de dos hijos, Gloriana y Edwardo. Siempre presta a brindar un servicio a la comunidad, Gloriana se recibió como odontóloga; En tanto que Eduardo siguió la vocación que le nació desde siempre y optó por ser ingeniero mecánico. Es también  ciudadano canadiense. “A través de su aval conseguimos la residencia en Canadá a fines del 2011. Sin embargo, por tener compromisos con la lucha por la democracia en Venezuela, realmente solo en los dos últimos años he permanecido fijo en Markham, donde resido”. El año pasado llegó a Canadá su hija en compañía de su esposo. Ella  actualmente prepara la homologación de su título. La familia permanece reunida “con mis dos hijos y cinco nietos aquí”.

Eddie es ingeniero agrónomo con maestría en entomología y un Diploma postgrado en economía agrícola.“Trabajé muchos años en el sector agrícola (Fusagri). Posteriormente, en 1988, ingresé a Palmaven, filial de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), en donde llegué a ser presidente de su directiva”. En 2.002 obtiene su jubilación, no obstante la misma Pdvsa se la retira posteriormente. Tras esto Eddie es nombrado Coordinador de la Asociación Civil Gente del Petróleo, que agrupa a los casi 23,000 trabajadores despedidos a raíz de un paro cívico ocurrido en 2.002. Se trató de un cargo ad honorem al que renunció al momento de fijar residencia en Canadá.   

Emigrar es muy duro. Atrás se deja parte de la familia,  amigos y conocimiento del mercado laboral.  “Mi consejo para los jóvenes es que si deciden emigrar deben hacerlo preferentemente a un país desarrollado que les brinda estabilidad en el tiempo y calidad de vida. Desde mi punto de vista, a pesar de la barrera del idioma y de las dificultades para revalidar un título universitario,  Canadá es la mejor opción para emigrar”. Es un país joven, poco poblado, que predica y practica el multiculturalismo.  El sistema educativo es muy bueno y el gobierno ofrece   información y apoyo a los recién llegados a través de los Centros de Bienvenida. Hay mucha seguridad personal y jurídica y respeto por el medio ambiente, disfrutándose de parques,   áreas verdes y bellísimos paisajes.

El emigrante venezolano generalmente es  profesional con experiencia que decide dejar su país  “Por la inseguridad personal, por la persecución  política y por el cierre de oportunidades consecuencia de  las medidas político-económicas del régimen dictatorial que impera desde hace varios años”. En palabras de Eddie, todo aquel que llegue a Canadá debe aceptar, primero que nada, que aquí hay que volver a empezar y hacerlo desde ceros. Entonces es cuando se debe apelar a una buena dosis de humildad y trabajo duro para destacar su buena formación profesional.  

“A título de ejemplo, me permito citar el caso de mis hijos. Eduardo tiene dos maestrías  obtenidas  en Canadá, pero tuvo que trabajar varios años en turno de noche como jefe de una cuadrilla de obreros, pero hoy es el manager de una importante planta de producción de papel. Su esposa Alxiomir se graduó de ingeniero en computación en  Caracas, obtuvo una maestría en Canadá en administración de negocios, inicialmente trabajó en una compañía telefónica, pero hoy tiene un exitoso negocio, Passion for Desserts,  en Markham.  Mi hija Gloriana realiza trabajos de mesonera en fiestas privadas mientras estudia para revalidar. Su esposo Michael, fue despedido del ejército por denunciar atropellos del régimen, después fue gerente de seguridad de importantes empresas;  hoy  trabaja en Canadá en empresa de seguridad y complementa el ingreso familiar como  taxista bajo el sistema Uber y de bartender, pero estoy seguro pronto conseguirá una mejor oportunidad”.

 Eddie se considera feliz, por decir menos, de todas las oportunidades que este país le ha sabido brindar. Aunque claro que un hombre de su criterio y experiencia siempre anima a buscar mejoras que puedan facilitar la vida de todos en comunidad. En concreto son tres los puntos sobre los cuales Eddie quisiera llamar la atención de las autoridades, pues representan, para él, espacios en los que se pueden aprovechar muchas oportunidades que aún no están cubiertas.  Por ejemplo: “Diseñar un mecanismo para la inserción de personal calificado en el mercado de trabajo (…) sería deseable diseñar un mecanismo que facilite las equivalencias, como podría ser una evaluación de las universidades de donde proceden.  Es decir, aprovechar la experiencia de los recién llegados, pero velando por la calidad y evitando que trabajen en otras áreas”.

Otro punto de atención es el sistema de salud, pues en su experimentada opinión a largo plazo su sustentabilidad puede comprometerse a costa del presupuesto público. “Considero el gobierno debe estudiar el permitir, en paralelo, el ejercicio privado de la medicina. Estoy consciente de que este es un punto polémico y que ha estado en el tapete. Ello evitaría los tiempos de espera para ser atendidos por especialistas y aliviaría las cargas del presupuesto”. Por último, el sistema de  aprobación de la residencia puede mejorar. 

En resumen, estoy feliz de vivir en Canadá y particularmente en Markham. Me  dedico a mejorar el  inglés, a leer la prensa local y de Venezuela. Todas las semanas escribo un artículo para dos portales digitales venezolanos, ya que  dejé de escribir para El Universal cuando lo compró gente relacionada con el gobierno. Terminé de escribir, junto con un colega el libro “Petróleo y Gas: El caso Venezuela”, recientemente publicado. Anteriormente escribí los libros “Ni un paso atrás: En defensa de la democracia” y “La indoblegable sociedad venezolana”. Conozco bastante Ontario y me gustaría visitar las otras provincias, leo sobre historia de Canadá, juego badmington  y aspiro trabajar como voluntario en alguna organización ambiental o de derechos humanos.