DANIEL HABIF

“Ama tanto hasta que no tengas espacio para odiar a nadie”

 
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Actualmente uno de los más admirados conferencistas latinoamericanos, quien con mucha sabiduría y franqueza al hablar, toca la mente y el alma de su audiencia con temas cotidianos que son abordados desde lo profundo de su corazón.

Daniel Habif, el talentoso conferencista y motivador mexicano, estará el próximo septiembre en Toronto con su gira INQUEBRANTABLE donde él pretende entregar herramientas para cualquier persona que esté buscando crecer y perseguir la excelencia, no importando a lo que se dedique. En la conferencia se habla de orden, disciplina, enfoque, liderazgo, visión, dolor, perdón, venganza, redefiniendo conceptos como fama, éxito, alegría, ¡haciendo de esta una conferencia imperdible!

Le preguntamos a Daniel: Si tuvieras un encuentro con tu yo niño ¿qué le dirías? Y Daniel nos dijo: “Le diría que todo va a estar bien, que no se preocupara porque Dios utilizaría su vida de una manera profunda para servir a su generación; que ya no tuviera miedo, que a pesar de haber sido quebrantado en tantas ocasiones en su caminar todos esos pedazos de sueños rotos un día se convertirían en un sueño gigantesco que iba a tener la capacidad de llegar a millones de personas. Tranquilo, no te puedo contar lo que va a pasar, pero vas a vivir una aventura espectacular.” Y esa aventura Daniel la condensa en su conferencia INQUEBRANTABLE.

“Creo que inquebrantable no es quien no está roto, sino aquel que está hecho mil pedazos, pero de una pieza por dentro. Te pueden romper los brazos, las piernas, las ilusiones, pero nadie puede romper el espíritu de alguien que le cree a Dios como un niño.” dice Daniel, y agrega: “Inquebrantable es una palabra que arropa muy bien mi forma de ver la vida. Nace de un versículo en Ezequiel 3:9 que dice ¡Te haré inquebrantable como el diamante, fuerte como la roca!

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La trayectoria de Daniel es larga y variada, comenzó como modelo de comerciales de TV a los 6 años en su natal México, convirtiéndose en un niño actor de telenovelas, incursionó en el teatro, ha sido cantante, conductor de un programa de entrevistas, productor, empresario, …. ¡Y todo lo hace bien! Y es que Daniel no se encasilla en una sola cosa, y al preguntarle cómo se define a sí mismo dice: “creo que al día de hoy a mis 35 años no he podido definirme. Siempre he considerado que definirte es limitarte, creo que vivo en constante mejora y en expansión todos los días de mi vida, me cuesta mucho trabajo ser la misma persona hasta 24 horas. Lo que sí sé es que me apasiona el servicio, me apasiona el bien, me apasiona trabajar para otros, el arte, la música, la cultura, creo que soy un cumulo de pedazos.”

Nos cuenta que su peor defecto es su tiranía con la excelencia. “Suelo ser muy tirano conmigo mismo. Soy muy clavado y muy terco con ciertas cosas.”

Su vida no ha sido fácil, ha pasado por situaciones de las cuales ha tenido que sobreponerse y levantarse, cosa que ha aprendido de la persona que ha sido su mayor ejemplo: su mamá. Daniel dice de ella: “la admiro por su capacidad de resiliencia, de siempre levantarse y de caminar a pesar de vivir con miedo de tener que sacar adelante tantos temas; ella siempre fue una mujer muy firme, muy comprometida, brutalmente amorosa, bondadosa y hasta en cierto punto muy sabia, con mucha poesía en la mente y en el corazón. Realmente fui educado y mentoreado por mi madre en todos los sentidos.”

Con una agenda tan agitada, (pues en el 2018 ofreció más de 350 conferencias en 120 países y en lo que va del 2019 lleva más de 30 fechas en México y más de 60 a nivel mundial incluyendo Estados Unidos, Colombia, Guatemala, Panamá, Chile, Ecuador, Puerto Rico y Canadá entre otras) ¿cómo Daniel pasa tiempo con su familia? A lo que responde: “Vivo con mi familia, de echo viajo con mi familia. Invierto mi tiempo con mi esposa, con la gente que trabaja conmigo, pues mi equipo de trabajo también es mi familia. Nos damos tiempo de calidad, buscamos tener espacios de diversión y de risa y también de edificación. Tal vez no a diario, pero buscamos un espacio para reírnos durante la semana. Hablo a diario con mi madre y uno de mis hermanos, y comparto con ellos todo lo que me va sucediendo.”

La palabra que lo define: Gratitud.

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Su principal cualidad: su capacidad de perdonar.

Lo que cambiaría de sí mismo: no le gustaría a veces ser tan bueno.

Entre las cosas atrevidas que ha hecho Daniel, quien de niño quería ser astronauta, es la de conquistar a su esposa Anyha, con quien lleva ya 18 años, dice: “no me equivoqué por precavido, sino que le atiné por atrevido.”

Ha conversado con cientos de personalidades, y de ellos comenta: “el éxito no se discute, el simple hecho de conquistar sus sueños te deja muy claro el tipo de persona que son, más allá de si han tenido suerte o las condiciones indicadas para conquistar esas cumbres. Y he aprendido algo bueno de todos.

A mí me impacta la gente que tiene más ganas que pretextos, admiro más a las personas que han sufrido más que yo, y aun así nadie les ha podido borrar la sonrisa. Pero no nada más admiro a los famosos, hay personas que nadie conoce que son admiradas por mí en muchísimos sentidos. La verdad es que admiro a todo aquel que se atreve a hacer algo bueno con sus talentos.”

Lo que más le preocupa del mundo a este gran motivador es que se acabe la empatía, que se acabe la gratitud, que veamos cada día más generaciones olvidadas 

Daniel es y se siente único, dice: “creo que no hay nadie como uno en toda la materia del universo. La mayoría de los días de mi vida no me comparo. Creo que la unicidad es uno de los poderes más importantes del ser humano. Es ese poder que solo está en ti y solo puedes usar tú, y aunque otro busque imitarte solo será una copia. Creo que todo lo que necesito lo llevo por dentro.”

Y termina diciéndonos: “creo que la mejor forma de vivir es siendo auténticos. Les invito a que en primer lugar redescubran quienes son, y que acepten quienes son, y que luego se atrevan a ser quienes son en una sociedad que cada día nos quiere aceptar menos como somos.

Vale la pena pagar el precio de ser auténticos, es un precio altísimo, pero es el precio de la dignidad humana.”