Claudio Ruiz

Elevando a la Familia


Cuando le preguntamos a Claudio Ruiz que era lo que más le gustaba de nuestra revista, él respondió lo siguiente: “Me agrada que es una revista que resalta lo positivo de nuestra comunidad y disemina artículos que elevan el espíritu del lector con un contenido que informa y educa”. Un alago para nosotros, claro está, pero también esa frase expone un poco la forma de ser de este nicaragüense, que demuestra esa particular manera de hacer visible lo bonito, lo bueno y lo ameno. Como hispanos conocemos su trabajo frente al Centro Para Gente De Habla Hispana; Lo que pocos saben es que, en algún momento de su juventud, Claudio se sintió fuertemente inclinado a hacer lo que hace ahora, ayudar a la gente, pero desde una orilla muy distinta. “Por varios años, cuando estaba un poco más joven, contemplé seriamente volverme sacerdote Jesuita (…) La idea todavía ronda por mi mente pero creo que ahora es más que todo una memoria nostálgica de los caminos que no se tomaron”.

Un hombre muy analítico, es así como Claudio se califica a sí mismo. Y bien puede considerarse que el éxito que ha tenido como rector dirigente del Centro Para Gente De Habla Hispana sea causa normal de esta condición. No por nada nuestro protagonista considera que su llegar a la dirección del centro ha sido, hasta ahora, su mayor logro a nivel profesional. El orgullo salta en sus palabras cuando se refiere al placer y la responsabilidad de liderar una organización que ha sido un faro, todo un emblema para nuestra comunidad, por más de 42 años. Un grandísimo privilegio y un mayor grado de responsabilidad. Dos sensaciones que se complementan a diario al llegar a su puesto de trabajo.

¿Pero qué significa ser EL líder de esta organización? “Creo que el papel de un Director Ejecutivo no es de ofrecer una solución a todos los problemas que surgen sino de utilizar el talento de los demás para el beneficio de la organización y a la misma vez reconocer el valor de esta contribución con la que los demás aportan.  El hecho que he tenido mucho éxito en liderar la organización lo acredito en gran parte a todo el apoyo que he recibido de todos mis colegas en la organización”.

Su labor durante estos años le ha graneado logros satisfactorios pero, más que nada, una cantidad casi incontable de amigos con los que ha compartido experiencias inolvidables.  Y es que su trabajo frente al Centro Para Gente De Habla Hispana, está exclusivamente enfocado en las personas, en los trabajadores. Son precisamente ellos, confirma Claudio, la razón de ser de la iniciativa que lidera. El movimiento de trabajadores es una parte fundamental en el funcionamiento del centro. A menudo, sus aportes e ideas nuevas abren horizontes inesperados y plantean salidas a los problemas que a diario tienen que sortear. Lógico si se advierte que su contacto con la comunidad es prácticamente diario y que sus años de experiencia trabajando en el sector les hace invaluables.

Pero claro que en la vida no todo es trabajo. Cuando sus obligaciones le dan un espiro podemos encontrarlo a Claudio en el entorno que más ama. Con su familia. Un hombre casero que sabe disfrutar como pocos los momentos simples pero significativos con sus seres queridos. De hecho, confiesa que su comida favorita es la que prepara su pareja. “En particular la sopa húngara de frijoles y otro platillo húngaro que se traduce a “carne gitana””.  En ese mismo canal, es su hija la persona más importante en su vida. Cada paso que le ha traído hasta este punto ha sido pensando en construir un mejor lugar para vivir para su amada hija. Y para ella, quien representa la nueva generación, no ha escatimado en esfuerzos para heredarle los mismos valores y enseñanzas que le facilitara su mamá. La persona que más admira sobre la tierra.

Esa  educación tradicional, de valores inculcados en casa, ha matizado también su trabajo. “Creo que mi contribución ha sido el de mantener la organización estable, incrementar su perfil en la comunidad y ayudar a crear una cultura interna que impulse las iniciativas de los trabajadores”.  Pero Claudio se siente un hombre afortunado, no por alcanzar el éxito en su posición, es el hecho de ser un apasionado por lo que hace. Ese aporte siempre va a ser provechoso, no para un individuo, para toda una comunidad que ya se reconoce a sí misma como una familia.  Esa es una influencia positiva que, y esto es lo mejor, se da al interior de un grupo de gente maravillosa que siempre está dispuesta a colaborar. “Cada día aprendo algo nuevo de ellos lo cual me hace sentir que continuo mejorando como persona y como director”.

El futuro se muestra prometedor para Claudio y para el Centro Para Gente De Habla Hispana. En su caso no teme el paso del tiempo, ya que cada nueva arruga es el rastro de una experiencia o una enseñanza que le hacen mejor persona y mejor dirigente. Para el centro, sus palabras se hacen concisas y emotivas por igual. “Tenemos planes de ampliar los programas que actualmente tenemos y a la misma vez establecer nuevos servicios para la comunidad.  Además, continuaré trabajando para fortalecer la gobernabilidad de la organización y establecer nuevos mecanismos para recaudar fondos que permitan a la organización continuar su misión aun en tiempos difíciles”.