Carlos Alberto Sanabria Gómez

“La perseverancia en no desfallecer te ayuda a superar retos que en tu vida no hubieras imaginado”


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Seguramente no fue sólo uno, debieron ser varios los momentos en los que Carlos Alberto Sanabria Gómez debió echar mano de una de sus cualidades más elogiadas, la perseverancia. En su camino por construirse una nueva vida para él y su familia como residentes permanentes de Canadá, los momentos de duda no faltaron. Hoy el contraste se siente evidente cuando Carlos Alberto habla con aplomo sobre su creciente carrera en el sector financiero. Fue en Bogotá, su ciudad natal, donde comenzó a rendir experiencias muy importantes en la banca privada de la capital colombiana.   Sin saberlo aún, pero esos pasos bien podrían estarle acercando a su actual carrera en el Banco de Montreal.

La academia le reconoce como Administrador  de Empresas de la Universidad de la Sabana. Durante cinco años Carlos Alberto trabajó para el BBVA Colombia, posteriormente se vinculó con otra entidad bancaria, el Banco de Occidente. “Estas dos experiencias me permitieron conocer a fondo el sector financiero a nivel empresarial y la importancia de entender e interpretar las condiciones cambiantes en una economía”. En tanto su carrera se consolidaba en su ciudad natal, una nueva idea tomaba incipiente forma tras asistir a una conferencia de skill worker. Vivir de forma permanente en Canadá no era lo que Carlos Alberto y su esposa proyectaban cuando iniciaron los trámites para viajar a este país. Aquella idea inicial buscaba, más que otra cosa, perfeccionar el manejo de ambos en el manejo del idioma inglés. “En la actualidad ya tenemos dos hijos y una vida establecida, por lo tanto, esa primera idea se fue transformando en un proyecto”.

Carlos Alberto tenía claro que su proyección laboral tendría que estar relacionada con el engranaje bancario que ya le era familiar. “De acuerdo con mi experiencia siempre busqué los mecanismos para vincularme de nuevo en el sector financiero, comencé a investigar sobre economía, que se necesita para pertenecer a este sector y lo más importante cual es el punto diferenciador que me caracteriza”. Es en este punto cuando comienza a hacerse importante aquella cualidad antes mencionada, la perseverancia. Sin perder nunca de vista el camino que lo debería llevar a su objetivo, Carlos Alberto comenzó a tocar puertas, todas las necesarias para poder demostrar su valía y su capacidad de adaptación a este nuevo ambiente laboral. No fue fácil, jamás lo es; Muchas experiencias y enseñanzas para su trabajo y para su vida. Pero una de las instituciones más sólidas del sistema bancario canadiense le dio un voto de confianza, El Banco de Montreal.

“Trabajar para el Banco de Montreal es ser parte de la entidad financiera más antigua y sólida de Canadá, es sentirse respaldado por una organización que no deja de evolucionar; Es mi segunda casa ya que desde que llegue ha sido mi mentor”. Carlos Alberto describe el ser Financial Services Manager para el Banco de Montreal como una experiencia única; Una práctica en la que armonizan la actitud, el conocimiento y las ganas de servir a sus clientes. “He conocido gente increíble de todas las partes del planeta, donde cada una de ellas tiene un objetivo, una ilusión, es mi deber ayudarlas y guiarlas para que puedan lograr ese objetivo”. A su tutela se manejan préstamos, hipotecas, inversiones, aperturas de cuentas y demás productos.

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La eficaz carrera de Carlos Alberto hace fácil imaginar que el futuro no estará lejos de esta senda de éxito que su nombre ya se ha labrado. Aun así, él prefiere ser prudente cuando del mañana se trata: “El futuro es incierto, solo existe lo que construyes día a día, mis planes ya no son mis planes son los planes de mi familia. Y es que antes que ser un hombre de negocios, Carlos es un hombre de familia. Se debe a ellos y todo su trabajo y esfuerzo es para hacer su vida mejor. No es de extrañar que considere a su esposa y sus dos hijos como sus personas favoritas en el mundo.

Y es que el hombre de oficina es, en confianza, un hombre sencillo, de alegrías prácticas como conversar en familia o jugar ajedrez con sus muchachos. Un hombre que añora su país natal en cada cumpleaños y que quiere dejar a consideración del lector una consideración final: “Las generaciones futuras deben seguir y dar forma a sus sueños pero principalmente su sueño no debe desestimar el sueño del otro y que su sueño no quite el sueño”.