CAÑÓN DEL CHICAMOCHA

Belleza natural en Colombia


La palabra accidente tiene, por lo general, una connotación negativa; pero en ocasiones su significado llega a evocar gratas sorpresas. En Colombia, en el departamento de Santander, se encuentra el accidente geográfico del Cañón del Chicamocha, un conjunto de impresionantes fragmentos montañosos que, como congelados en el tiempo, se desprenden de forma vertical entre dos cadenas montañosas; forrados por una majestuosa capa verde que se desliza sobre la irregular superficie hasta donde la vista se pierde en el horizonte. Al interior, en la parte más baja del citado accidente, confluyen los ríos Suárez Y Fonce, que en conjunto complementan la irreal vista.

Este accidente es el resultado de los caprichos de la madre naturaleza, pues al desdén de sus movimientos tectónicos se produjeron las fallas geológicas que dan forma al Cañón. Este está ubicado en la localidad de Mesa de los Santos, Bucaramanga, a unos 450 kilómetros de Bogotá. La topografía del lugar le convierte en una plataforma idónea para la práctica de deportes extremos, condición que las autoridades locales han explotado para convocar a turistas con espíritu aventurero. Los visitantes que se arriesguen a tomar el camino San Gil - Bucaramanga corren el riesgo de enamorarse de la vista que asoma a diez minutos del municipio de Aratoca, cuando sus ojos se crucen con los dos brazos gigantes del cañón, abrigados por un conjunto de nubes rojas y doradas que despiden al sol que se esconde tras las montañas.

Además de contemplar la majestuosidad del espectáculo natural, los visitantes pueden encontrar regocijo y amparo en el parque “PANACHI” (Parque Nacional del Chicamocha) un homenaje a la cultura y pujanza característica de la comunidad santandereana. Localizado a 54 kilómetros de Bucaramanga y a  40 de San Gil se ha convertido en un icono del turismo nacional. Esto en parte a que sus instalaciones cuentan con uno de los teleféricos más grandes del mundo. Esta obra, orgullo de la ingeniería nacional que se complementa con la ingeniería natural del cañón, contó con un monto millonario en su inversión, que alcanzó los 15,6 millones de dólares en la cimentación de los seis kilómetros de extensión con que cuenta la obra. Este sistema de transporte por cables se vale de 39 cabinas capacitadas para transportar un total de 500 pasajeros en una hora, en un recorrido por todo lo alto en el que el turista gozará de una perspectiva sencillamente inolvidable.

Pero si lo suyo son las experiencias más personales y cercanas entonces puede tomar el camino que desciende al fondo del cañón. A lo largo de la caminata se puede respirar el aire que despiden las estribaciones de las montañas, único en el mundo. En el momento en que el sendero toca el fondo del cañón se puede sentir la inmensidad de los siglos labrando una obra de arte que se alza majestuosa sobre las cabezas. Allí mismo se encuentra Pescadero, y en ese mismo lugar se puede distinguir el farallón sobre el que se posa orgullosa La Mesa de Los Santos. Alrededor de todo este lugar el entusiasmado visitante puede tomarse un segundo de reposo y descanso en alguno de los balnearios donde puede entregarse a un relajante baño en las mismas aguas del rió, o en algunos de sus cristalinos afluentes.

La logística dispuesta para el deguste y la comodidad del turista no tiene mancha alguna, ya que si lo dispone puede hospedarse en las mismas instalaciones del parque; o si lo prefiere puede dirigirse a los diferentes centros de alojamiento que se encuentran en Chiflas, San Gil ó Aratoca. En cualquiera de estos lugares podrá deleitarse en los diferentes restaurantes que le ofrecen lo mejor de la gastronomía santandereana. Al mismo tiempo, el visitante al parque puede empaparse de la cultura de la región con los diferentes eventos que se organizan al interior de “PANACHI”, como las exposiciones que se toman la sala de exposición del parque; en donde son recurrentes la presentación de las obras de diferentes artistas santandereanos; que expresan sus inquietudes en plataformas como el country, tallados de madera, muralismo, técnicas japonesas y más.

La sublime magnificencia que se respira en este lugar ha llamado la atención del mundo. Por ello el Cañón del Chicamocha ha sido avalado por la organización “New 7 Wonder” como nominado a hacer parte de las nuevas siete maravillas del mundo. Esto gracias, en parte a, sus 1,524 metros de alto, de pura majestuosidad extendida a cientos de millas por encima de altas cierras y valles profundos bañados de verde tropical.