La acción del hombre está detrás de los fenómenos climáticos extremos


Los científicos han descubierto que el impacto del cambio climático en las corrientes en chorro -flujos de aire rápido y estrecho concentrados a lo largo de un eje casi horizontal en la atmósfera-, es la causa de algunos de los eventos meteorológicos extremos más impactantes ocurridos en las dos últimas décadas, como olas de calor o sequías.

Así lo pone de manifiesto una investigación publicada en Scientific Report y liderada por el director del Centro de Investigaciones Atmosféricas de la Universidad de Pensilvania, Michael Mann, autor de la teoría del “Palo de Hockey”, quien descubrió que la temperatura del planeta había subido un grado en el siglo XXI al salirle una gráfica similar a la de citado instrumento deportivo cuando estudiaba el clima de los últimos mil años.

Los científicos han usado una combinación de los 50 modelos climáticos más precisos integrados en el Programa Mundial de Investigación Climática para estudiar qué es lo que ha dado lugar a a la formación de eventos climáticos extremos y durante cuánto tiempo persisten.

Así, las olas de calor o las lluvias torrenciales se producen porque una corriente en chorro se detiene, y los altos y bajos de las ondas atmosféricas que la componen se bloquean en lugares concretos del planeta.

“La mayoría de las alteraciones en la corriente desaparecen con el tiempo, pero hay ciertas circunstancias que hacen que estas perturbaciones no se disipen fácilmente dando lugar a los fenómenos meteorológicos extremos”, asegura Mann.

Estos “estacionamientos” de la corriente en chorro crean toda una “montaña rusa” de ondas atmosféricas con picos de altos y bajos a lo largo de la corriente, que se distribuye por el globo de manera horizontal con forma serpenteante, no necesariamente lineal.

ORIGEN: CALENTAMIENTO ÁRTICO

“Esto da lugar a que unas mismas condiciones meteorológicas persistan durante semanas en una región, haciendo que los días soleados se acaben convirtiendo en una grave ola de calor y en sequía, y que las lluvias acaben en graves inundaciones”, indica otro de los autores, Stefan Rahmstorf, investigador del Instituto para la Investigación del Cambio Climático (PIK) de Potsdam (Alemania).

La estructura de la corriente en chorro está relacionada con la altitud de la misma y con el gradiente de temperatura norte-sur.

Por eso, los científicos consideran que el calentamiento del Ártico influye de manera determinante en que las perturbaciones de la corriente no se disipen con facilidad cuando se detiene y las mismas condiciones meteorológicas persistan más de lo normal en determinados lugares.

Esto es debido a que la superficie y parte baja de la atmósfera se calientan en el Ártico mucho más que en cualquier otra parte del planeta, lo que daría lugar a que las ondas que componen la corriente se detengan y no se disipen con facilidad.

Este conocimiento no sirve aún para predecir eventos meteorológicos extremos en el futuro, pero sí para identificar que los producidos en las últimas décadas se deben a estas alteraciones en la corriente por el aumento de temperatura de la atmósfera en el Ártico, sobre todo a final del verano.

Entre los acontecimientos que achacan a esta condición están la ola de calor que se produjo en Europa, en 2003; las inundaciones de Pakistán y la ola de calor en Rusia, en 2010; o la ola de calor en Texas e incendios en California, en el verano de 2011.

“Hemos demostrado que existe un enlace directo cambio climático y toda una serie de fenómenos meteorológicos extremos“, subraya Mann.