“Bienvenido a La Bella Managua”


Como la forma en que crece una bola de nieve que baja una ladera, así se dio el éxito de La Bella Managua, el restaurante liderado por Jesús Morales. Un lugar especializado en traer a su disposición los sabores propios de la gastronomía nicaragüense. Pero no fue únicamente su alta cocina, buena parte de la excelente recepción que el restaurante ha cosechado es por presentar a los comensales de la ciudad los sabores tradicionales que se pueden degustar en una noche de cena familiar en cualquier hogar del país centroamericano. Fue precisamente de uno de estos momentos familiares cuando la idea de iniciar el restaurante afloró por primera vez. “La idea de fundar La Bella Managua surge hace 11 años después de una  cena familiar donde elaboramos varios platillos nicaragüenses. Tanto fue el gusto de los asistentes por nuestra comida que nos sugirieron comenzar un restaurante con esta temática”.

Como todo buen chef,  Jesús Morales fue profundamente influenciado por la mejor cocinera del mundo, su señora madre.  Los sabores cotidianos que degustaban su paladar a diario desde que era pequeño no colmaban, únicamente, su estómago; La comida de su mama también alimentaba algo más en su interior. Es así que no fue muy difícil para él decidir que quisiera hacer cuando fuera grande. Desde El Tránsito en Managua, Nicaragua hasta un pujante restaurante conocido como La Bella Managua, Jesús participó en un entrenamiento para chef de 6 meses de duración en el George Brown College que se suma a una experiencia de más de una década aprendiendo los secretos de la sazón ideal de algunos de los restaurantes más laureados.   

Cuando Jesús llegó a establecerse en Montreal su creciente talento para la cocina le permitió entrada a diferentes restaurantes, cada uno con temática diferente. Una carrera con la que conoció los secretos detrás de muchos de los sabores más estimados del mundo, como el punto exacto de la comida italiana o la precisión de la cocina mediterránea. “Más adelante me trasladé a Toronto, donde trabajé en restaurantes de gran fama como la Spaghetti Factory y el Hot House Café, donde ejercí desde el cargo de ayudante hasta llegar a ser sous chef.  Todo esto por un periodo de 13 años. Este experiencia me dio la oportunidad de formarme y aprender en la industria de la comida”.

Como reza en su página web: La Bella Managua viene conquistando los corazones y estómagos de los amantes de la comida desde mediados del 2.005. Antes de eso la comida nicaragüense era una elección más exótica en el sentido de que era muy poco conocida. Únicamente los naturales del país y algunos eventuales afortunados conocían esta deliciosa cocina.  Lo que hace realmente especial a la gastronomía de su país es la manera como reinventa, gracias a elementos muy propios de su propia cultura, los sabores de todo el continente. La irrupción de La Bella Managua en el ámbito culinario de la ciudad no pasó desapercibida y los buenos comentarios de sus comensales nicaragüenses llamaron la atención de comensales de muchos otros países. El resto son 13 años de buenos momentos y barrigas contentas.

“Para mantener a nuestra clientela lo fundamental es ofrecerles un servicio cuyo éxito radica en un balance entre el excelente sabor de la comida y nuestra óptima atención. Esto hace que nuestros clientes puedan sentirse como en casa y regresar muy a menudo. Así mismo, pienso que mientras ofrezcamos un servicio al cliente como el que nosotros deseamos recibir, tendremos buenos clientes de por vida”

Y para cerrar una frase también de la web y que bien pudiera resumir el espíritu que, desde siempre, Jesús quiso imprimirle a su restaurante.” En una ciudad en que Nicaragua ni siquiera tiene una oficina diplomática, me complace ser el único representante de la cultura y la cocina de mi tierra. Bienvenido a La Bella Managua”.